Universo femenino parte de una idea central en el trabajo de Eva Surís: entender la feminidad no desde la fragilidad, sino desde una fuerza serena, íntima y persistente. La artista construye un territorio donde la mujer aparece vinculada a la intuición, la memoria, el cuidado y la capacidad de reconstruirse.
No plantea una figura femenina única, sino diferentes momentos de una experiencia vital: la mujer que busca el equilibrio, la que atraviesa una pérdida, la que necesita detenerse, la que aprende a convivir con la soledad o la que vuelve a mirar el mundo después de haberse transformado.
Su pintura transita entre abstracción y figuración. Las figuras emergen dentro de espacios amplios y a menudo indeterminados, donde paisaje y estado emocional acaban formando una misma realidad. Veladuras, transparencias, materia y gesto conviven con formas y líneas más contenidas, en un proceso pictórico abierto en el que la intuición tiene un papel esencial.
La naturaleza participa activamente de este universo simbólico. El mar, el agua, la tierra, el aire y la luna se relacionan con los ciclos, el paso del tiempo y la necesidad de volver a una misma. También la desnudez responde a esta idea de despojo interior: no como exhibición del cuerpo, sino como expresión de verdad, libertad y ausencia de filtros.
Universo femenino habla, en definitiva, de procesos de transformación. De detenerse, escuchar, reconstruirse y continuar. La fuerza que propone Surís no es estridente ni heroica; es una fuerza tranquila que persiste y encuentra en la naturaleza, el silencio y la conciencia un espacio donde sostenerse.
«En Surís, el azul supera la referencia al mar o al cielo y adquiere una dimensión interior: contiene memoria, silencio, heridas, calma y renacimiento.
A su lado, tierras, rojos, ocres y luces introducen tensión y transformación dentro de estas atmósferas.»