














Pintando, libero emociones que se transforman en formas y colores, dentro de un universo pictórico que día a día reconozco como mí propio lenguaje.
Me gusta poder compartir esta parte tan mía con todos vosotros. El arte tiene que rodar por el mundo y llenar nuestros espacios, más allá de las limitaciones humanas que, tantas veces, nos impiden vivir en fraternidad los unos con los otros.