Un mundo femenino, extremadamente sensible, que muchas veces tiene que persistir con el corazón roto.
En las obras encontramos a la que se ha deconstruido para volver a ser, a la que ha salido fortalecida de una gran pérdida, a la que busca el equilibrio, a la que ha encontrado la calma, a la que se atreve a profundizar en su abismo personal, a la que se libera, a la que es capaz de salir del ego y observar la vida con otros ojos.
También está la que vive en soledad, la que practica la resiliencia, la que no pierde la esperanza, la que mira por la ventana y encuentra luz…
Mujeres, emociones y vivencias que nos hablan de fragilidad, pero también de fuerza, transformación y esperanza.
Y siempre, ella, acompañada por la luna, la energía del mar, la tierra, el aire y el fuego.
<<Es una exposición que me representa a mí, pero también a cualquiera de vosotros que pueda sentirse identificado o identificada con ella.>>