Acrílico sobre tela. (100x81cm)
No puedo dejar de mirarla. Desde la ventana, la azotea o paseando por las calles de mi ciudad. Quizá busco allá arriba la respuesta a todo lo que no consigo entender aquí.
Contemplar la luna me ayuda a relativizar la realidad presente. Me recuerda que existe un mundo más allá del nuestro y, al mismo tiempo, me conecta con mi universo interno: los sentimientos, emociones, heridas, luchas y anhelos más profundos.
Observándola puedo sentir chispas de eternidad y mucho amor.
EXPOSICIÓN COLECTIVA