Acrílico sobre tela y bastidor. (100cm x 80cm)
Detenerse un momento para observar la belleza que nos rodea. Es como si reconociéramos que lo que vemos fuera también existe en nuestro interior. Es un acto de presencia.
Una mujer observa un pavo real. No hay prisa, no hay ruido. Sólo una mirada serena que descansa en la belleza que tiene delante.
Este cuadro me recuerda que la paz no viene de fuera, sino de la forma en que vivimos cada momento