Pasear junto al mar buscando conchas, piedrecitas o cristales erosionados de color verde es una de mis actividades preferidas.
A veces me pregunto por qué me gusta tanto. Y de ahí nace la necesidad de pintar este cuadro.
El sol se ha escondido dejando el cielo naranja. Bajo la luna, hoy verde, ella busca conchas entre arena, rocas y agua. Así reconecta con la naturaleza, con el silencio, con el instante presente.
Este cuadro es un homenaje a la búsqueda interior, a la soledad, a la belleza de las pequeñas cosas y al poder de volver al ahora. Las cinco respuestas que di a mi pregunta.