Ella se recoge en un gesto de volver a su origen. Allí dentro se siente libre. Una libertad, quieta, profunda, que no vuela hacia afuera, sino hacia a dentro. Aquella libertad que llega cuando una se reconcilia consigo misma. Silenciosa, y suave, que no necesita hacer ruido para hacer real. Y aparte no quiere alas para huir, solo para ser