Este cuadro representa la bajada al abismo interior y todo lo que descubrimos en este duro y maravilloso viaje.
Una amiga me dijo que todas, tarde o temprano, debemos cruzar nuestro “Desierto de Atacama”. Y creo cierto que, en algún momento de la vida, atravesamos nuestro abismo particular. Puede ser por alguna pérdida que nos rasga a pedacitos. Traiciones, decepciones, abusos, frustraciones, miedos, muertes… cada una sabe lo que atraviesa. Todo lo que nos ha hecho sentir incapaces de reconstruirnos.
Desnudas ante la realidad, ha sido necesaria mucha valentía afrontarla.